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Edurne Pasaban (53 años): "El alpinismo era un deporte completamente masculino. Llegaba a un campamento base para pasar dos o tres meses intentando escalar una montaña de 8.000 metros y era la única mujer allí, no fue fácil"
La pionera del himalayismo reivindica el liderazgo femenino y la salud mental en el deporte
Edurne Pasaban / ARCHIVO
Edurne Pasaban (Tolosa, 1973) se ha convertido en una de las grandes referencias del alpinismo mundial, siendo la primera mujer en completar los catorce ochomiles. Un hito histórico que la situó en la élite de un deporte extremo y profundamente exigente. Minutos antes de recibir el Premio Woman SPORT, la alpinista llega como símbolo de superación, honestidad y liderazgo femenino.
Pasaban recuerda sus inicios como una etapa "muy lejana", marcada por un alpinismo minoritario y casi invisible. En los años noventa, movida por una única pasión, empezó a escalar en clubes de montaña y a recorrer Pirineos, Alpes y Andes hasta dar el salto al Himalaya. "Siempre digo que he vivido dos vidas: aquella primera, dedicada a los catorce ochomiles, y esta otra, la que compartimos todos", afirma.
Una mujer sola en un mundo masculino
La alpinista reconoce que abrirse camino fue "difícil, muy difícil". En sus primeras expediciones a montañas de 8.000 metros, con apenas 24 años, era la única mujer en campamentos base donde convivían varias expediciones. "Escuchabas comentarios del tipo: '¿Quién la ha traído hasta aquí?'", recuerda. Aun así, su carácter y sus resultados la hicieron ganarse el respeto en un entorno profundamente masculino.
VI Premios de la mujer en el deporte Woman Sport Foto: Dani Barbeito. alberto cerdan . edurne pasaban. premios . gala premios woman sport 2026. paisano 2026. hotel miramar / Dani Barbeito / SPO
Convertirse en la primera mujer en completar los 14 ochomiles supuso una doble satisfacción: la deportiva y la íntima. "Poder decir: he terminado viviendo aquello que me hacía feliz. Eso, para mí, lo es todo".
El clic de 2006: presión social y salud mental
En plena carrera deportiva, con ocho ochomiles ascendidos y reconocimiento internacional, Pasaban se enfrentó a una presión inesperada: la social. Mientras su entorno formaba familias y planificaba futuros, ella seguía dedicada al himalayismo. "Esa presión me pudo. Me generó muchas preguntas para las que no encontraba respuesta".
En 2006 decidió parar y pedir ayuda. Aquella etapa marcó un antes y un después en su relación con la salud mental. "Aún queda muchísimo camino por recorrer", asegura, recordando que el miedo a fallar sigue presente en jóvenes deportistas.
Retirada, duelo y autoconocimiento
Tras su regreso a la montaña y la culminación de los catorce ochomiles, llegó el momento de retirarse. Las herramientas adquiridas en 2006 fueron clave para gestionar el duelo profesional. "El autoconocimiento fue mi herramienta más poderosa", explica. Aun así, reconoce que necesitó apoyo psicológico para transitar esa etapa.
La expedición de la alpinista Edurne Pasaban / EFE
Pasaban admite que echa de menos la adrenalina de la alta montaña. También reivindica el miedo como aliado: "Gracias a sentir miedo estoy aquí hoy". Sobre la cima de un ochomil, desmonta el mito: apenas diez o quince minutos llenos de nervios, lejos del momento idílico que muchos imaginan.
El riesgo, recuerda, es constante. Ha perdido a catorce amigos de cordada y ha vivido situaciones extremas, incluidas amputaciones. "En nuestro deporte la muerte está siempre muy cerca", afirma.
Humildad y compromiso: el legado de la montaña
De todas las enseñanzas que le ha dejado el alpinismo, destaca una: la humildad. "La montaña me enseñó a soñar en grande, pero siempre con los pies en la tierra".
Edurne Pasaban, durante el acto / Walden Outdoor Sports / Pablo Expósito
Ese aprendizaje la llevó a crear la Fundación Montañeros por el Himalaya, centrada en la educación infantil en Nepal. "Si podemos ayudar aunque sea a un solo niño, estamos haciendo lo mejor que se puede hacer".
Hoy, Pasaban imparte clases y conferencias por todo el mundo. Su mensaje se basa en las mismas herramientas que le permitieron completar los 14 ochomiles: equilibrio, gestión de la frustración y capacidad de adaptación. Cada año acompaña a universitarios en trekking por Nepal, donde aprenden que no siempre se llega a la cima y que también hay que saber gestionar ese momento.